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Entrevista a María José Camus, Subdirectora del programa Aprender en Familia de Fundación CAP | Radio ADN

Entrevista a María José Camus, Subdirectora del programa Aprender en Familia De Fundación CAP. Tema: Salud mental en la infancia y la adolescencia.

 

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Estamos de regreso Y está con nosotros María José Camus Subdirectora, digo, del programa Aprender en Familia De Fundación CAP María José, ¿cómo estás? Muy buenas tardes Muy buenas tardes Gracias por esta invitación Oye, gracias María José Por venir a hablar de un tema Que es bien relevante Y que a lo mejor lo vamos a ir desmenuzando Desde una idea central Que tiene que ver con un estudio Que hizo la Universidad de Cambridge Con más de diez mil niños O sea, no es menor la muestra Donde ellos concluyen Que leer por placer en la infancia Se asocia con una mejor salud mental En la adolescencia Ya mucho se ha hablado de los beneficios de leer Eso, uf, está archi ultra demostrado Por las neurociencias, etcétera Pero aquí la gracia es que tiene que ver Con el impacto de la lectura por placer En la salud mental En la salud emocional Incluso en el vínculo con los adultos Con los mayores Ustedes en Fundación CAP Trabajan mucho estos temas Y a lo mejor han ido constatando También lo que es este estudio, ¿o no? Hemos ido constatando Lo que dice el estudio De manera súper interesante Incluso desde la primera infancia Hasta niños y niñas de octavo básico Hay algo que se produce en la lectura Por placer Que incluso es muy sencillo de entender Porque si a uno le gusta mucho hacer algo Entonces uno lo sigue haciendo Y provocar esa lectura por placer en los niños Justamente desde que son muy chiquititos Hasta que son más grandes Genera grandes cambios en el aprendizaje Y sobre todo en las experiencias de aprendizaje que tienen Que tiene que ver con aprender Pero tiene que ver justamente Con esta posibilidad también De impactar incluso en la salud mental Ahora, ¿el placer de leer Es algo que nace espontáneo Y en el fondo tú vas a tener niños Que les gusta leer y otros que no Y que hacemos con los que no ¿O tú lo puedes de alguna manera trabajar Lo puedes como programar Programar como en la cabecita pequeña De un niño chico Que a lo mejor es mucho más influenciable Y no sé O podrán ver el ejemplo ¿Cómo se hace para que ojalá todos leyeran por placer? Eso es muy interesante Porque uno pensaría que uno requiere Como de grandes cosas Para que los niños y las niñas Puedan tener el gusto por leer Pero son cosas básicamente muy sencillas Lo primero que yo creo es que Claro, se puede incentivar Desde que son muy chiquititos Eso quiere decir que el vínculo Que se produce por ejemplo Al interior de la familia Es decir, ampliar un poquitito El tema de la lectura Al contexto escolar Sino más bien al contexto familiar Nos permite pensar Que esto incluso se cultiva Desde que nacen los niños y las niñas Hay algunos que dicen Incluso desde que están en… adentro del útero, que uno puede empezar a incentivar. Esto es como aprender a comer, ¿no? Y eso tiene que ver con que requieren quizás en un primer momento, si las personas que te quieren efectivamente te dicen lo importante que es la lectura y forma parte también del contexto en que tú te desenvuelves, si la familia, los adultos que hay ahí, además de los adultos que están en el jardín infantil, en el colegio, te dicen que es algo importante y algo agradable y algo que te genera un disfrute, efectivamente eso se va educando y los niños van aprendiendo que eso es algo que es importante para ellos. Tengo la impresión, corrígeme si me equivoco, que los niños se inclinan a leer cuando ven libros y cuando ven a sus adultos cercanos leyendo. Lo digo por experiencia, cuando tengo que cerrar un libro porque realmente para niños es muy aburrido, pero ellos vienen, 7, 6 y 3 años, y me ponen un libro de mafaldo, de caricatura y se sientan al lado mío y leen. Esa estimulación temprana tiene que ir además por el ejemplo, ¿no? Eso es súper interesante. Nosotros trabajamos con muchos profesores, profesoras, adultos, mamás, papás, abuelos y una de las preguntas que les hacemos es cómo ellos se enamoraron de la lectura. Y yo diría que en un 95 % de las personas que nos han contestado esa pregunta tiene justamente que ver con el vínculo que hizo un adulto, profesor, profesora, alguien de la familia, un tío, una tía, un abuelo, en que justamente hizo ese gesto. Y ese gesto a veces es sentarse al lado a leer, ese gesto es a veces preguntar qué es lo que les gusta leer, es traer un libro de regalo, es hacer una lectura compartida, es leer una receta, es también ampliar el mundo de lo que entendemos por la lectura. La lectura ojalá esté presente en la vida cotidiana, cuando van caminando juntos un adulto y un niño y van leyendo las señales que hay en la calle, hacen juntos justamente, como decíamos, una receta. Entonces ampliar es lo que entendemos por lectura, por leer el mundo en el fondo y aprender a expresarnos y a encontrar las palabras y a que te regalen esas palabras para poder expresarte y ampliar la diversidad de experiencias también. Sí, este estudio dice que los niños que leen por placer se sienten menos solos y cuando leen con un adulto sienten que hay un mejor vínculo. Yo pensaba hoy día que tenemos niños con amigos que son chatbots, que es terrible, que le hablan a la inteligencia artificial porque se sienten tan solos que en el fondo ahí encuentran como a ese amigo que les contesta qué distinto es que ese acompañamiento, que eso que te saque de la soledad sea un libro que es bastante menos riesgoso que lo que puede significar una inteligencia artificial que además es muy proclive a decirte lo que tú quieres escuchar. Ha habido casos donde hay niños que se han suicidado guiados por esos chatbots. Entonces también pienso que puede haber una cosa de compañía con los libros que era lo que tenía uno cuando era chico, donde no existía nada de esto tan tecnológico. Claro, es muy bonito pensar en un libro como una compañía, como alguien que te acompaña. Además, junto con esa pregunta que le hacíamos al adulto, le preguntamos cuál era el libro que más te gustaba y son libros que los acompañan para toda la vida en esa trayectoria. Y lo bonito que tiene la lectura justamente es que hace que tú, como niño o niña o adolescente, puedas hacer preguntas. La compañía tiene que ver con acompañarte a ti mismo al final y conocerte a ti mismo a través de la lectura. Entonces la compañía es sentirte acompañado por ti mismo mientras te vas conociendo a través de la lectura, que es un acto que creo yo que lo puede dar solo ese tipo de acercamiento. A diferencia, como dices Carla, de estos otros estímulos. Ahora, esto es como recomendado. Yo no sé a qué edad empiezan ustedes a hacer esto, pero lo que leía del estudio es que es como de los dos años en adelante, uno debiese poner a disposición de los niños los libros, leerles. A veces uno dice, ah, pero son tan chicos, no entienden nada. Y la sientes coche, y la sientes coche para ir reparándolo. Bueno, pero dejar que… O leerles. Cuando los manipulen, pero leerles. Yo le he leído a mis hijos desde más chicos incluso, porque uno más que leerle le muestra a los monitos, a los niños. Hay unos ahora que tienen, no sé, solapitas, y uno les va como… Ya como esto de entonarles la voz y todo, les hace un relato. Y me ha pasado en mi experiencia que siento que los libros muchas veces les dan herramientas a los niños para entender sus emociones, porque ellos no la entienden, pero en el libro, cuando ven algo similar a lo que les está pasando, finalmente va haciendo que entiendan cuál es su emoción. ¿Esto desde los dos años en adelante uno lo debería pensar? Incluso antes. Claro, el estudio toma desde los dos a los nueve años, como población que hizo seguimiento, pero nosotros tenemos experiencia desde Salacuna. Desde Huabutama. Claro, y las imágenes que nosotros vemos de papá, mamá, tío, cuidadores, leyendo con los bebés, es muy bonita. Y es leyendo y a veces también hay autores que dicen que la carita de ese cuidador es el primer libro que tiene un bebé. Para leer, ¿no? Leer, como dices tú, las expresiones, las emociones, las palabras, el juego de deditos, los sonidos, las rimas. Todo nuestro folclor poético es hermoso para bebés en ese sentido. Hay un libro que se llama El monstruo de colores, a propósito de eso, que les ayude a identificar sus emociones. Pero además, y de nuevo, corrígeme si me equivoco, uno además de leerles pasa mucho tiempo explicándole las diferentes maneras de encadenar palabras, digamos. Y los sinónimos, y ella te pregunta si es lo mismo y qué significa esto. Y a veces hay que buscar sinónimos porque uno no les puede explicar la definición de un diccionario. Entonces, tengo la sensación de que va aumentando su, no sé, actividad neuronal, su bagaje de vocabulario, pero que desgraciadamente en Chile tiene que ver también cómo se distribuyen recursos. A los jardines que se le hace BTF, transferencia directa, reciben un 42 % menos recursos que los de la Junji o los de la otra fundación. Integra. Claro, integra. Entonces, ¿no pueden planificar esto con la misma, digamos, certeza presupuestaria? Bueno, ese es un tema bien crítico que tenemos que tiene que ver con las brechas, ¿no? Con las brechas que hay en el acceso, como dices tú de tener acceso, como a literatura, a libros, a material que sea atractivo. Las brechas que tienen que ver con que efectivamente lo rural y también lo no rural. Ahora, este estudio igual desmitifica otras cosas, no sé si desmitifica, pero en el fondo lo simplifica, porque a veces nos parece demasiado más complejo de lo que es y habrá gente que dice, es que yo no tengo tantos libros, es que yo no tengo tiempo para sentarme a leer un libro. Este informe o este estudio dice, basta con que usted le lea 10, 15 minutos, o sea, y basta con que le lea algo simple, y lea la caperucita roja, o sea, tampoco es como, oiga, le tiene que traer, no sé, un clásico ultra caro, no, es bastante sencillo, es como el acto más bien de leer, ¿no? Sí, es como si tuviéramos el diagnóstico muy claro y el cómo hacerlo también. Nosotros tenemos experiencia muy bonita en el programa, incluso de, me acuerdo, de una abuelita que no sabía leer, y ella le narraba cuentos a los niños y los niños y a los compañeros del jardín infantil de su nieto, y esa visión de la narración oral, por ejemplo, finalmente termina enamorando también de las palabras y de las historias que después se buscan en un libro. Por lo tanto, eso que tú dices de estos actos o estos gestos que tienen que ver con las palabras y con la lectura, incluso con narrar una anécdota, incluso por preguntarle a los niños y a las niñas por su día, y invitarlos a esa interacción a través del lenguaje, justamente como decía Rafael, lo que hace es ampliar el vocabulario, ampliar tu palabra. El encuentro bueno de lo que hacen ustedes, y yo te decía, se hace a nivel estatal o a nivel país, ni siquiera estatal, porque ni siquiera es un tema solo de lo público, también quienes tengan a sus hijos en los colegios privados, lo que tú nos has contado que hacen en la fundación es vincular a las familias con los colegios, o con los jardines en este caso. Jardines y colegios, sí. Jardines y colegios, porque muchas veces hay familias que consideran que el libro es el libro que el colegio le da para leer a sus hijos, o que leen en el colegio y no en la casa, y aquí la invitación en el fondo que hacen ustedes en lo cotidiano, pero que hace este estudio también, es snopo. O sea, sí, en el colegio leen, les imponen ciertos libros, pero la gracia es que en la casa tengan una experiencia placentera de leer, con los papás, con una familia involucrada en esto, y consciente de los beneficios que esto puede tener. Ahí todos tenemos como que tener esa conciencia. Este estudio, lo interesante que nos invita a mirar es justamente eso, es la diferencia cuando la lectura es por placer, por gusto. Y lo que implica eso es a que sea un acto voluntario, un acto que respete los ritmos de los niños y de las niñas, que respete las preferencias también. A veces los adultos tenemos una cierta idea de lo que les gusta a los niños, pero es cosa también de rescatar cuáles son sus propios intereses. Y me acuerdo también de un jefe de unidad técnica que decía, no, yo soy un pésimo lector, decía. Estábamos ahí trabajando juntos en su escuela. Pero después él se dio cuenta que tenía una biblioteca llena de libros de matemáticas, por lo tanto, terminando la conversación, se dio cuenta que él era un gran lector. Con los niños y las niñas les hacemos pocas preguntas muchas veces y nos acercamos poquito a lo que son sus propios intereses. Yo creo que para fomentar el gusto por la lectura, claro, el conocimiento que tengamos de ello es súper importante. Y en eso la familia juega un rol fundamental, porque los conocen muchos en la vida cotidiana también. En ese sentido, como ampliar un poquitito los espacios en los que los niños pueden enamorarse la lectura, no solo en la escuela, obviamente, como decías tú, Carla, sino que también desde el espacio familiar y desde su vida cotidiana. tiene mucho que ver con el placer de la lectura. Tú hablabas del relato oral y en lo pictórico, digamos, porque el menor de mis hijos ve cómo sus hermanos leen, y claro, él no sabe leer, tiene tres años nomás, pero se sienta, abre un libro y me pide… ¿Qué lee? No, no, me pide que le explique los dibujos. Que le explique el dibujo del dragón porque hay uno en el agua, porque el otro está en el bosque, ¿qué es esto? Pero supongo que esa narrativa también despierta el interés, también despierta el amor por las palabras, digámoslo así. Es tal cual, porque efectivamente la mayor cantidad de interacciones que uno tenga de conversación incluso con los niños y las niñas es el que genera de alguna forma esas ganas de poder expresarte, de poder conversar, y ahí claro, hay algunas cosas que nosotros vamos trabajando con la familia y con las escuelas y los jardines que son chiquititas también, son gestos chiquititos, pero es cómo preguntamos, por ejemplo, a los niños y las niñas. Hacemos preguntas a veces casi siempre cerradas, ¿no? ¿Cómo te fue hoy día? ¿Te fue bien? Sí, no, ¿cierto? En vez de preguntar qué fue lo mejor de tu día, por ejemplo. ¿Con quién jugaste? ¿Con quién jugaste? Algo que le ayude a los niños y a las niñas a desarrollar justamente su narrativa, ¿no? Como su narración oral del día. Son buenos para contar historias los niños y las niñas. A veces tienen ganas de contarnos lo que les pasa. Además es muy detallado. Tendemos un poco más a preguntar, ya, y te leíste todo el libro, hiciste toda la tarea, claro. Ya, oye, bueno, te queremos agradecer porque en el fondo hablar de esto creo que es bien nutritivo. Lo decíamos al final, todo esto se trata también del bienestar, la salud emocional, la salud mental de nuestros niños, que a lo mejor aquí hay un buen germen, digamos, de lo que pueda pasar en el futuro. Si tú empiezas con tus niños chiquititos, se pueden encontrar en la lectura un buen apoyo. Mira, el estudio dice incluso que son niños que si leen por placer tienen menores niveles de agresividad en el futuro. Bueno, cuando tenemos lamentablemente la violencia muy instalada atravesando muchos colegios, pues se da para pensar cómo a lo mejor estos pequeños cambios y estas miradas pueden ayudarnos a tener niños más tranquilos, más felices, menos agresivos, que se sienten menos solos, con algo bastante fácil y sencillo y entretenido además como es leer. Así que le vamos a agradecer a María José Camus, subdirectora del programa Aprender en Familia de Fundación CAP, por venir a conversar de esto que es bien interesante y ojalá sirva para muchos papás, mamás, y no solo papás, mamás, cuidadores. Ha sido justo a nosotros para ampliar ahí la cantidad de personas que pueden ayudar aquí. Muchas gracias. Gracias, que te vaya muy bien. Nos vemos.