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Vacaciones de verano y lectura: una temporada para aprender y crecer en familia

La temporada de verano es una oportunidad propicia para integrar la lectura en familia como parte de la vida cotidiana. La pausa en las rutinas, el mayor tiempo disponible y los espacios de convivencia favorecen a que la narración de cuentos y la lectura compartida se vivan como momentos de disfrute, imaginación y encuentro.

Fomentar el hábito lector potencia el aprendizaje y favorece el desarrollo integral, además de otros beneficios como:

  • Aumenta el repertorio de vocabulario, información y conocimientos.
  • Mejora la capacidad de memoria, de atención y concentración, lo que incide positivamente en el aprendizaje.
  • Es una herramienta extraordinaria de trabajo intelectual. Activa las funciones mentales y posibilita la capacidad de pensar.
  • Fortalece la capacidad de análisis, permitiendo argumentar y defender las ideas frente a distintas situaciones.
  • Mejora las relaciones con los demás, enriqueciendo las conversaciones y dando mayores herramientas para comunicarse y resolver los conflictos a través del lenguaje.
  • Estimula la curiosidad y la creatividad. Permite soñar e imaginar personajes, lugares y situaciones que quizás nunca vamos a vivir.
  • Es entretención y relajo. La lectura es una actividad que contribuye a disminuir el estrés de la vida cotidiana.

El rol de los padres y madres y adultos significativos es clave en el fomento de la lectura. Algunas ideas para incentivar el gusto por esta actividad son las siguientes:

  • Compartir: Lea cuentos o narre historias. Esto resulta entretenido y vincula afectivamente a toda la familia, independiente de las edades de sus integrantes.
  • Invitar y no obligar: Invite a leer de manera amorosa, sin obligar. Es vital que sea una actividad y un espacio que se disfrute
  • Acompañar: Aproveche la lectura compartida de un libro o un cuento para conversar, acompañarse y conocerse más.
  • Siempre hay una oportunidad: Tenga en cuenta que cualquier momento puede convertirse en un espacio de lectura. Por ejemplo: cocinar leyendo juntos la receta, reescribirla; permitir que el niño o niña dibuje y/o escriba mientras lee un cuento.
  • 10 minutos diarios: Reserven 10 minutos diarios para ir generando el hábito de leer o compartir una lectura. Si algo nos gusta mucho, entonces vamos a querer hacerlo todos los días. Busquemos momentos tranquilos y gratos.